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Escrache “No llores niño, la colleja va en el sueldo de tu padre”

Veamos, admitamos verdades absolutas.

1) Protestar está bien, y hacer saber a tus representantes tus opiniones como votante o ciudadano es perfectamente lícito.

2) Coaccionar a representantes políticos para que cambien el sentido de sus votos bajo amenazas está mal.

No voy a entrar demasiado en el fondo de la defensa de la PAH y su ILP, entre otras cosas porque el tema de los hipotecados con embargos es muy variable, hay gente embargada que no ha caído en la indigencia, hay gente embargada condenada de por vida, hay quien no tuvo culpa de la situación y hay quien sabía (o debía saber) que jugaba con riesgo. La ILP no matiza, ni discrimina (en mi opinión) y no me convence, lo dejo claro pero no voy a entrar a esa discusión, que se vote la ILP y se discuta.

La PAH se encuentra con un “problema”, en el parlamento y en el senado hay un partido con sólidas mayorías absolutas obtenidas hace bien poco que no parece receptivo a sus planteamientos, vamos a dejar de lado que el segundo partido y anterior gobernante tampoco lo está (aunque se esfuerza en ponerse de perfil que ya ha sufrido suficiente desgaste electoral). De modo que la PAH sabe que su ILP será discutida y o descartada o modificada en profundidad, por ello pretende conseguir que un número de diputados suficiente cambie de opinión en el PP. Por ello recurre a un método popular en argentina, el escrache.

Ante el escrache hay diversas opiniones en muchos medios, pasen el rato para documentarse si no lo han hecho. Algunas son geniales, destaco esta:

Hay gente a la que le gustaría sufrir un escrache

Luego sacamos unos párrafos de Antonio Orejudo, que lo borda.

Desde luego el escrache no es terrorismo, ni ETA, y que te toquen el timbre no es el fin del mundo, creo que Gonzalez Pons y su familia superaran sobradamente este momento. Además de eso puedo incluso admitir que haya quien piense que Gonzalez Pons se lo merece (yo no lo creo, peores cosas tenemos en política).

También puedo admitir que haya quién está convencido de que la ILP tal como está propuesta podría ser necesaria y positiva. A mi me parece que la propuesta de dación en pago expulsa del mercado inmobiliario precisamente a todas aquellas personas que quieren proteger con la ley, de modo que dudo que esté bien pensada. Me temo que justo después de esto viene la exigencia de que el estado construya casas a precio asequible y financie su compra y eso me pone los pelos de punta.

Pero vayamos al escrache en si, ¿es defendible?. Algunos plantan la línea de defensa en que el PP sobrereacciona y les acusa de terroristas, acusación que yo también veo subida de tono. Pero aún así:

  1. Uno puede exigir el cambio del sentido de voto a SU diputado, es decir, si yo vote al PP y creo que se equivoca al no aprobar la ILP de la PAH puedo ir a Gonzalez Pons y exigirle que cambie, pero si yo vote a otro mi voz ya está representada. Si no tengo mayoría para aprobar algo, me jodo, es lo que tiene la democracia. Dudo que en el movimiento de escrache haya votantes del PP (puede haber alguien tan bipolar, pero no lo creo). De modo que pretenden que el diputado elegido con los votos de otro cambie de bando. Mal. Busquen afiliados del PP que les firmen las cartas, si es que los encuentran. Mientras tanto los diputados del PP están defendiendo la posición de su partido y de sus votantes.
  2.  Si una o dos personas fueran a dejarle cartas al diputado Pons, repartir panfletos y pegar carteles podríamos valorarlo diferente. ¿Por qué el grupo? Por que a uno le pueden detener y hacerle responsable de sus actos, pero entienden que a 50 personas no les pasa. Te escondes en el grupo, buscando la impunidad.
  3. Entre hacer notar tu disconformidad (manifestarse o enviar una carta al parlamento) y la intimidación física hay un gran espacio, pero hay que poner la línea de lo admisible en algún sitio, para mi esa línea no permite ir en grupos de 50 o 100 personas a manifestarse a la casa de nadie, poner carteles (encima de un diputado ampliamente conocido no tiene sentido) y subir a tocar al timbre. Si ya esto involucra en la acción a terceras personas (familiares) es ya inadmisible. Podría discutir si es admisible hacer eso en las puertas del congreso pero nunca en los domicilios. El objetivo no es incomodar, hacer notar tu opinión si no es hacerle la vida imposible a alguien y a su familia.

La justificación del escrache es similar a otras acciones como piquetes agresivos en las huelgas, ocupar/rodear/asediara el congreso o echar a gritos a manifestantes que se suman a tu causa y no te gustan. Es subir el nivel de agresividad escudandote en “algo hay que hacer porque la situación está muy mal”. Es decir que los principios están muy bien hasta que con ellos no te sales con la tuya. Es reconocer que los procedimientos, reglas y los límites solo te valen mientras te va bien con ellos.

Básicamente, es reconocer que el fin justifica los medios.

Es reconocer que no tienes el suficiente apoyo pero que puedes hacer más ruido que los demás e imponer tus posiciones gracias a tu agresividad y no a tus razones ni a la cantidad de tus votos. Es ir por una vía que nos conduce a degradar la democracia. La cantidad de ejemplos que podemos poner de salvapatrias que hicieron algo “un poco mal porque era necesario” es evidente.

Tocar un timbre no es el fin del mundo, pero eso no lo convierte en justificable. Solo puedo desear que no sirva para absolutamente nada como por fortuna parece.

Bonus.

Sobre Antonio Orejudo (@AntonioOrejudo) y si, está sacado de contexto, pero es que así se ve la barbaridad que dice:

  1. “nadie me obliga a aceptar un puesto en las listas”. Esa justificación es la misma que los que insultan al arbitro porque si no le gusta que le nombren a la madre no debía meterse a ello. Patética. Te lo has buscado tío, te has metido a político. Luego decimos que ellos desprestigian la política. Solo un chorizo admitiría un trabajo que justifica que cualquiera tenga el derecho de humillarte, gritarte o amenazarte.
  2. “si la familia de Su Señoría se beneficia de los privilegios aparejados al acta de diputado, empezando por el sueldo, no parece tan grave”. No se si calificar al que dice algo así de idiota o de miserable. En el sueldo de Pons va que le insulten a él, y se supone que a sus hijos que cargan con ello. Me imagino los editoriales de los periódicos si en los colegios la gente hiciera responsables a sus hijos de las gilipolleces que a menudo escriben sus padres para ganarse el pan. No llores niño, la colleja va en el sueldo de tu padre.