La obsesiva fijación de la izquierda con el IRPF

Repetidamente (hoy Patxi López en su entrevista en La Ser) salen propuestas políticas que buscan más “justicia social” en los impuestos. Uno de los lugares favoritos donde fijar esas propuestas es poner porcentajes de impuesto del 60%, el 70% o el 90% (elija su barbaridad favorita) al impuesto de la renta en los tramos altos.

Evidentemente, esto se suele sugerir para los tramos muy altos de ingresos, estando de acuerdo en la progresividad fiscal, la pregunta es si es el sitio adecuado para fijar la recaudación.

Uno paga muchos impuestos si es demasiado idiota como para tener un buen asesor fiscal o está atado en las condiciones retributivas. Dada la tendencia de los ricos a casarse entre primos la primera opción no es en absoluto descartable, pero es poco habitual, salvo que el asesor fiscal sea un inepto (posiblemente primo del protagonista) nadie va a pagar un 90% de impuestos en el IRPF si puede evitarlo.

¿Quién puede evitarlo? Los dueños de las empresas, o los directivos de alto nivel que se fijan a si mismos. A estos ya les puedes poner el IRPF del 99%, no van a pagar esas cantidades. Se fijaran el salario en una cantidad con impuestos “tolerables” y obtendrán el resto de su dinero por otros medios (stock-options, cuentas de gastos, pago en especies o directamente precioso fraude fiscal de algún tipo). De modo que si a quién pretendemos cobrar más impuestos es a los malvados capitalistas estamos disparando con balas de fogueo. Conseguiremos que se lo pasen de maravilla en sus comidas riéndose de los idiotas que pagan impuestos, y de paso conseguiremos que los buenos asesores fiscales vivan de maravilla (este es un aspecto colateral que me parece  bien).

¿A quién estamos perjudicando? A unos profesionales que si bien es cierto que ganan bastante dinero (digamos que solo penalizamos a los que ganan más de 100.000 €) no son los malvados capitalistas de nuestro hermoso cuento sino afortunados miembros de la clase media-alta. Pero no tienen capacidad para ajustar su modelo retributivo con tanta maña como sus jefes, y desde luego que no son tantos. Como efecto colateral, son profesionales (habitualmente) que tienen cierta demanda y pueden irse a otro país que no les odie profundamente. Estamos expulsando a los famosos generadores del valor añadido, la competitividad y esas cosas que siempre nos llenan la boca cuando queremos ser Alemania.

Tomar al asalto el IRPF genera (en mi modesta opinión) modelos empresariales de directivos mañosos con la retribución en empresas de obreros poco cualificados. ¿Les suena? Por ejemplo, construcción y turismo.

Claro, siempre hay que tener en cuenta que como el IRPF es un impuesto que todos pagamos esta subida se puede vender como “ir a por los ricos”. El populismo mola y es más fácil de explicar que un modelo fiscal inteligente.

No me opongo a un tipo alto del IRPF, pero hablar de un 70% para arriba es una idiotez. Si François Hollande, te hablo a ti. Y a tus admiradores que en España tienes mogollón de ellos.

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